Quería un iPad Pro pero he acabado con un MacBook Air: mi flujo de trabajo tiene la culpa

Quería un iPad Pro pero he acabado con un MacBook Air: mi flujo de trabajo tiene la culpa
Mientras el iPad ya es para muchos el dispositivo del “ahora” trackpad y teclado mediante, yo sigo necesitando inevitablemente un MacBook. ¿Soy menos “techie” por ello?

Al final me he comprado un nuevo Mac. Una de mis expectativas para este año era sustituir mi MacBook Pro de 2015 por un iPad Pro con teclado – sobre el papel sonaba fantástico. Cuando empecé a ver las reviews de mis compañeros, la idea se me fue rápido de la cabeza: si no tienes un flujo de trabajo adaptado al iPad y trabajas esencialmente con un PC o Mac pasarte al 100% no va a ser viable a corto plazo

Y ojo, no me malinterpretéis: el iPad es un dispositivo super capaz. A mí me encanta. Uso mi iPad Air para dibujar, editar fotografía, ver pelis y series en Netflix, Disney+, Apple TV+… e incluso cuando salgo de casa a trabajar “on the go” es lo que me llevo. Pero, sin embargo, sigo dependiendo inevitablemente del MacBook para muchas otras cosas. 

La duda es clara: ¿me compro un MacBook Air o un iPad Pro? El resumen es que al final me he decidido por un MacBook Air (2020) y quiero contarte por qué. 

Lo que no puedo hacer en el iPad 

Fíjate que yo me esfuerzo. Voy por épocas. Cuando tengo iPad nuevo lo utilizo una barbaridad e intento migrar la totalidad de mis tareas a él – y a medida que pasan las semanas me empiezo a encontrar algo incómodo por varios motivos: 

  • La gestión de los archivos es muy difícil. Finder en el Mac es mi app más usada y estoy muy acostumbrado a los comandos de teclado para organizar mis documentos, fotos, vídeos… la app de Archivos tenía un listón muy muy alto que superar, y de momento está bastante en pañales. 
  • Necesitas apps para todo. Una de mis premisas en el Mac es usar las menos apps posibles: mayoritariamente utilizo herramientas online como Canvas, Genially, Office Online… de hecho, una de mis apps favoritas para el Mac, Franz, no es más que un emulador de las pestañas de Chrome para tener todas las apps de mensajería. En el iPad, aunque Safari cada día funciona mejor, descargar apps para cada una de las tareas que quieres hacer está a la orden del día – principalmente por lo invasivo del “descárgame” que aparece en la parte superior de las páginas. Y a mí, no me apetece tener el iPad lleno de apps que seguramente no usaré más que un par de veces al mes
  • Editar vídeo ¿con los dedos? Aprendí a editar vídeo con el Mac con 10 años y tengo mi flujo muy muy afinado para ir lo más rápido posible. Casi te diría que es automático: voy viendo el vídeo y metiendo los cortes con atajos de teclado, las fotos, alguna corrección rápida de sonido y color y a exportar. En 40/45 minutos estoy listo. No dudo que eso lo puedo hacer con Luma Fusion, pero estoy seguro de que no voy a ir tan rápido como con Final Cut o iMovie y mi dedicación principal sigue siendo YouTube, así que necesito un ordenador que me haga esta tarea muy muy sencilla
Apple Macbook Air 2020
  • Trabajo con discos externos y almacenamientos en la nube y la rabia de los archivos comprimidos. Mi flujo de trabajo a lo largo del día incluye conectarme con al menos dos discos externos SSD y 4 servicios de almacenamiento en nube: My Cloud de WD, OneDrive y SharePoint y, en menor medida, iCloud. En el iPad se tiende a ocupar bastante espacio de almacenamiento, y yo sin embargo en el Mac apenas tengo ocupados 50/60GB: todas mis bibliotecas de las apps como Fotos, Final Cut, iMovie o GarageBand están exportadas a discos SSD externos que tengo que conectar si quiero usarlas.Y los servicios de nube tienen aplicaciones bastante escasitas que dificultan mucho el trabajo con grandes archivos, sincronización de carpetas o compartir estas fácilmente. Por no hablar de los útil que es el descompresor integrado del Mac, mientras que si te descargar un .zip en el iPad te las ves y las deseas hasta descomprimirlo y poder trabajar con él. 
  • El trabajo multiventana, la barra espaciadora y los mil trucos de macOS. Estoy acostumbrado a trabajar con muchas apps abiertas el mismo tiempo, compartiendo ventanas e incluso con Sidecar para usar el iPad como segunda pantalla del Mac para tener siempre mi email abierto – en el iPad trabajar con más de dos apps al mismo tiempo es complicado. Pero si hay algo que hecho de menos es la vista previa, la función que más uso en el Mac: seleccionas un archivo, barra espaciadora y ¡pom! Tienes una vista del contenido sin tener que abrirlo – el iPad no lo tiene. Y como este, otros muchísimos trucos de Mac que mejoran mi flujo de trabajo y que tengo tan interiorizados que no sabría renunciar a ellos. 

Sin embargo, el iPad me ofrece otras cosas muy positivas. El Apple Pencil me encanta para tomar notas y hacer esquemas a mano (de hecho, mis notas para los vídeos están hechos con Notability en el iPad), ver series y pelis en la pantalla que a nivel de brillo y color es razonablemente mejor que la del Mac, usarlo para poner música en casa (me encanta ver las playlist y las letras de Apple Music es tamaño gigante) o leer algún que otro libro. Y, sin duda, editar fotos: Pixelmator Photo es lo mejor que me ha pasado para retoques . 

¿Por qué un MacBook Air y no el nuevo MacBook Pro?

Yo vengo de un MacBook Pro de 2015. En su momento decidí que ese modelo era para mí porque el MacBook Air de entonces se quedaba bastante corto para editar vídeo y, en general, el ritmo que le iba a dar a mi Mac. En realidad mi MacBook Pro ha funcionado como un campeón hasta el último momento, y podría haber seguido mucho tiempo más con él de no haber sido porque probar el nuevo modelo de 16″ para una review me ha hecho “engancharme a lo bueno”.

Macbook Air teclado

El nuevo MacBook Air con cuatro núcleos y 16GB de RAM creo que es una muy buena alternativa para los que editamos vídeo por hobbie, y no a nivel profesional (entiendiendo como profesional productores de series, pelis, etc…); para los que no dejamos de movernos de un sitio a otro constantemente y necesitamos que sea ligero y portátil; o para los que somos un poco amantes del diseño y lo suficiente horteras para llevar un MacBook dorado por la vida (si, me lo he comprado dorado). Además, el nuevo Magic Keyboard (al final el tiempo de me ha dado la razón de lo incómodo que era el de mariposa), Touch ID o la pantalla al nivel Apple lo vuelven un equipo bastante redondo y a un precio que, creo, no es ninguna locura

El único que no tiene sustituto 

Quienes me conocen saben que me encanta Apple. Soy usuario de todos los productos del ecosistema, salvo el HomePod – el motivo no es otro diferente a la experiencia de usuario, simplicidad y agilidad con la que trabajo con los equipos de los californianos. Hace 13 años, cuando no levantaba medio palmo del suelo, pedí por Reyes un iMac. Probé el sistema operativo y me quedé. Yo, a día de hoy, no sé vivir sin macOS. 

Macbook Air

A lo largo de estos años como blogger / youtuber he probado cientos de productos: adoro el trabajo que hacen marcas como Huawei, Microsoft o Fitbit y son dispositivos que he utilizado muchísimo. En mi caso el iPad, por mucho que me guste, lo uso menos de lo que pienso: creo que podría vivir sin él y utilizar el Mac para ver series. Podría cambiar mi iPhone por un Huawei o un Pixel de Google, o mi Apple Watch por un Fitbit. Incluso te diría que los AirPods por unos cascos de Bang & Olufsen. Lo que jamás cambiaría es un Mac por un PC – me gustan mucho los Surface, sí, pero para quien quiera un PC. Yo no lo quiero. 

A veces pienso que nos hemos olvidado del Mac. Apple es la compañía del iPhone. La de las pijadas como el Apple Watch o los AirPods. A veces leo en Twitter o Instagram: “mi producto favorito de Apple es el Watch” o “no se vivir sin los AirPods”, sobre todo de parte de gente auto-considerada fanboy – pero… ¿esa gente se ha parado a pensar en qué harían con su trabajo y casi su día a día si no tuviesen el Mac encima de la mesa? 

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