La alta demanda de sensores fotográficos pone a Sony en apuros

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A escasos días de terminar el 2019, Sony se sincera ante la prensa; los nuevos sensores fotográficos no se lo ponen nada fácil a la japonesa.

Si en algo han innovado los fabricantes de dispositivos móviles este año, más allá de módulos plegables y biseles imposibles, ha sido en el sector fotográfico. No cabe duda en que, con los años, nuestros smartphones se han comido con patatas el terreno que, hace apenas una década, ocupaban las clásicas cámaras compactas.

Reemplazar este nicho de mercado ha forzado a las grandes firmas a preocuparse mucho más por la calidad que ofrecen los sensores de sus dispositivos, tanto en la toma de fotografías como de vídeos. Hace un par de años, nos parecía toda una novedad que algunos dispositivos incluyesen dos sensores en su módulo fotográfico. Muy pronto, cuatro nos parecerán insuficientes. Terminales como el Nokia 9 Pureview ya operan con 5 cámaras traseras.

A día de hoy, esta revolución vertiginosa en el campo de la fotografía móvil ha empezado a mostrar sus efectos colaterales; productores de sensores como Sony no dan abasto a la demanda.

Sony, contra las cuerdas; cuando la demanda supera a la oferta

Google Pixel 4
Sensores traseros del Google Pixel 4 | Android Perfect

Según informan desde el portal Bloomberg, Sony se encuentra sumida en una grave crisis al no poder dar salida a la gran demanda de sensores fotográficos que exigen los nuevos lanzamientos de las principales marcas. La inversión dedicada por parte de la compañía japonesa a este sector se ha elevado a nada más ni nada menos que 2,6 mil millones de dólares este 2019, una cifra que dobla a la del pasado año 2018.

La respuesta por parte de Sony es honesta y realista; la firma está afrontando una situación muy compleja en cuestiones de stocks. La japonesa ha afirmado que sus centros de producción están dando todo su potencial para tratar de satisfacer la enorme demanda que, día tras día, tensa a la compañía contra las cuerdas.

Según la fuente, Sony estaría construyendo un nuevo centro de producción de estos sensores para, tal y como se espera, solventar la demanda pronosticada para los próximos años sin problemas. La nueva fábrica japonesa tiene previsto empezar a operar a principios de 2021 aunque, con una situación tan inestable, aún se cuece la posibilidad de que esta inversión quede en una propuesta insuficiente que haga empeorar la situación.

Y tú, ¿crees que Sony saldrá airosa de esta o le pasará factura con los años?

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